Portal sobre Colegios Diocesanos y Religiosos (2018-2019)

COLEGIOS DIOCESANOS Y RELIGIOSOS: HISTORIA, FUNDADORES, EQUIPOS DIRECTIVOS, PROFESORADO, ALUMNOS, PADRES Y ACTIVIDADES

VISITA NUESTRO BLOG NOVEDADES DEL BLOG

ıllı Colegios Diocesanos: Alumnos, Padres, Profesores y Directivos

BIENVENIDO/A AL PORTAL DE COLEGIOS DIOCESANOS Y RELIGIOSOS

colegio diocesano


   ELIGE TU TEMA DE INTERÉS: 



 ¿QUE ES UN COLEGIO DIOCESANO?

Un Colegio Diocesano es aquel cuya titularidad ostenta el Arzobispado o bien Obispado de la Zona, bien directamente, bien a través de las Parroquias donde están establecidos, o bien por el hecho de que el Pastor de la diócesis, el Arzobispo, es el presidente de un patronato civil o preceptivo, constituido en virtud de una manda testamentaria o bien de una Fundación o institución con caracter religioso.

 

¿COMO SURGEN Y CUANTOS SON LOS COLEGIOS DIOCESANOS?

Un Colegio Diocesano nace en virtud del interés de un conjunto de sacerdotes diocesanos que se dan cuenta de la relevancia de la educación católica a nivel escolar. Generalmente, se crean en zonas de clase social baja, de población procedente de la emigración y de minorías marginadas. Desde entonces, la tarea social de un Colegio Diocesano se vuelve imprescindible.

El Colegio Diocesano acostumbra a ser creado por un sacerdote y/o creador en interés de asegurar la educación católica en una zona de la población; muchos de los creadores son ya centenarios y todos tuvieron iniciativa social, ofreciendo de esta manera a los progenitores y madres la posibilidad de decantarse por un género de educación que esté conforme con sus convicciones religiosas cristianas.

Las Diócesis católicas tienen en nuestros días miles y miles de centros educativos que engloban desde la Educación Infantil al segundo ciclo de ESO ofreciendo así la educación básica obligatoria.

En muchos Institutos Diocesanos, asimismo se da Bachillerato ofreciendo las diferentes modalidades de Bachillerato, y Ciclos formativos con su extensa variedad de familias profesionales.

El Concilio Vaticano II define a la Iglesia, en su Constitución dogmática Lumen Gentium, como «un sacramento o bien señal y también instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano» (LG 1).

A semejanza de Cristo, la Iglesia, como signo perceptible (sacramento) de la presencia y de la gracia de Dios en el mundo, está llamada a continuar su camino para comunicar a los hombres los frutos de la salvación: como Cristo realizó la salvación desde la pobreza, de este modo debe hacer la Iglesia, «evangelizar a los pobres y liberar a los oprimidos» (Lc 4,18).

Puesto que bien, este compromiso evangélico es asumido en muchas comunidades cristianas, que se revitalizan y procuran servir a los hombres, desde la escucha de la palabra de Dios, encarnada en exactamente las mismas necesidades sociales de su tiempo.

Una de las necesidades acuciantes de las Diócesis, detectada antes de la celebración del Concilio Vaticano II, se hace sentir en el campo de la enseñanza y la educación reglada.

Como contestación a la necesidad constatada de Centros Educativos Católicos a mediados del siglo veinte, muchas comunidades cristianas dedicaron un enorme esfuerzo a paliar este hecho mediante la creación del llamado: “Colegio Diocesano”.

Asimismo la visión de futuro de algunos sacerdotes hizo que se fomentaran institutos de titularidad parroquial o bien diocesana en muchos lugares de la Diócesis, mas, sobre todo, en zonas deprimidas o marginales, en las que se hacían más perceptibles las necesidades de escolarización.

También se ha continuado la tarea iniciada por distintas congregaciones religiosas en ciertos centros ya centenarios. Ciertos Obispos han logrado establecer una coordinación entre los Colegios Diocesanos fruto de la que presenta el «Carácter propio» (ideario), documento que debe servir de referente a los Institutos Diocesanos para que sean instrumentos privilegiados de evangelización allá donde están ubicados.

Pasados unos años de trabajo en la adaptación de los Colegios Diocesanos a la legislación educativa, con este documento se pretende que la unidad ya conseguida se plasme en la publicación de su «Carácter propio» para facilitar la misión de los mismos, que es la de la propia Iglesia, esto es, instruir desde el Evangelio a las nuevas generaciones y intentar formar cristianos que oren y se comprometan en nuestra sociedad democrática y plural desde el diálogo fe-cultura.

 

LOS COLEGIOS DIOCESANOS Y LA EDUCACION CATÓLICA

Lo que la Iglesia comprende por educación católica está definido en múltiples documentos, pero la referencia esencial está contenida en la Declaración sobre la Educación Cristiana Gravissimum educationis del Concilio Vaticano II, que en su n.º ocho resalta aquellos rasgos que la caracterizan:

1) El Colegio Diocesano, como todos los centros de educación, busca los fines culturales y la formación humana de los alumnos.

2) El Colegio Diocesano tiene como nota propia crear un ambiente de comunidad escolar animado por el espíritu evangélico de libertad y de caridad.

3) El Colegio Diocesano ayuda a los alumnos a fin de que crezcan en el desarrollo de la propia persona conforme la nueva criatura que fue constituida por el bautismo.

4) El Colegio Diocesano busca iluminar por la fe el conocimiento que los pupilos van adquiriendo del planeta, de la vida y del hombre.

5) El Colegio Diocesano educa a los alumnos, desde las posibilidades que ofrece el progreso, para una vida de apóstoles, de testigos para una sociedad mejor.

6) Por todo ello, la Iglesia aporta a la sociedad su estilo educativo para cumplir su misión evangelizadora y garantizar a las familias el derecho de escoger una educación coherente con sus principios y su fe.

 

MISIÓN Y FUNDAMENTO DE LOS COLEGIOS DIOCESANOS

La misión de la Iglesia es catequizar, y la del Colegio Diocesano es un instrumento privilegiado para hacerlo, pues desde ella la Iglesia puede cumplir su misión mesiánica en el campo de la educación.

El proyecto educativo del Colegio Diocesano debe definirse por su referencia explícita al Evangelio de Jesucristo, para que este sea referente esencial y modelo en la vida de los pupilos, partiendo del contexto cultural y social del instante.

Aseveramos que el Colegio Diocesano es sitio de educación integral de la persona humana, que tiene su fundamento en Cristo y se fundamenta en un proyecto educativo en el que se funden armónicamente fe, cultura y vida.

 

FINALIDAD DEL COLEGIO DIOCESANO

Consiste en transmitir la cultura de un modo sistemático y crítico a la luz de la fe, formando en y desde las virtudes cristianas, promoviendo de esta forma la síntesis entre la cultura y la fe, y por ende, una congruencia fe-vida que favorece la educación integral de la persona desde la fe.

El Colegio Diocesano nace como expresión de la realidad eclesial que, por su naturaleza, desarrolla un servicio que no está abierto solo a los católicos, sino más bien a todos los que acepten su propuesta educativa.

 

El servicio del Colegio Diocesano a la sociedad consiste:

En ofrecer una educación de calidad, preparando a los pupilos para ser hombres y mujeres al servicio de la sociedad y anunciadores del evangelio, o sea, testigos del amor de Dios.

Además de esto, el Colegio Diocesano garantiza con su existencia el pluralismo cultural y educativo y el derecho de los padres a seleccionar la capacitación que desean para sus hijos.

La Iglesia, en la Escuela Católica, resalta la dimensión religiosa en el ambiente educativo, en el desarrollo de la personalidad del pupilo y en la coordinación entre la cultura y el Evangelio, de tal modo que todo sea alumbrado por la fe.

 

LOS COLEGIOS DIOCESANOS

Los Institutos Diocesanos son Centros de Educación Católica de Iniciativa Social que prestan un importante servicio a la sociedad. Desde su origen son centros sensibles a las realidades de su ambiente y abiertos a todos.

Un Colegio Diocesano nace en virtud de la necesidad de escolarización que se hace sentir en la Diócesis, y por la inquietud de la comunidad parroquial de enseñar y «educar en cristiano».

La finalidad de la creación en la Diócesis de sus abundantes colegios es la conciencia clara que tuvieron en su instante sus Pastores de que las parroquias tuviesen en ellos un instrumento privilegiado de evangelización de pequeños y jóvenes.

Los Colegios Diocesanos se insertan en el marco del Derecho Canónico y de la legislación vigente, por ser un instrumento institucional de la Diócesis en la tarea apostólica que ésta efectúa en el campo de la educación.

Los Colegios Diocesanos optan firme y decididamente por la pedagogía del Evangelio, que se ofrece a todos y cada uno de los estamentos de la comunidad educativa porque, exactamente la diocesaneidad se encuentra en dejarse enseñar por el Evangelio de Jesucristo y por educar, desde él, a profesores, progenitores y alumnos.

No podemos decir que los Institutos Diocesanos tengan un carisma concreto, porque el suyo, como el de la Iglesia Diocesana, es el de promover todos los carismas.

 

El Colegio Diocesano, enmarcado en el campo territorial de la Parroquia, es una de las comunidades insertadas en ella. Por este motivo, debe hacer suyos los Planes de Pastoral de la Diócesis y de la Parroquia desde el campo concreto de la enseñanza, evangelizando desde los tres campos propios de la Iglesia, puesto que la opción pastoral de los Institutos Diocesanos es parroquial.

1) La Palabra

2) La Liturgia

3) Acción de la Caridad

 

Las comunidades educativas de los Colegios Diocesanos tienen en su parroquia un claro referente de Iglesia adulta, de esta manera asimismo disponen del sitio de celebración de los sacramentos por excelencia, en tanto que el colegio es parte de la parroquia.

A fin de que ello sea posible, es esencial que ciertos miembros de la comunidad educativa del instituto formen parte del Consejo de Pastoral de la Parroquia y a la inversa, esto es, algunos de los laicos más comprometidos en las labores parroquiales deben formar parte del Consejo Escolar.

La misión de los laicos es característica esencial de los Colegios Diocesanos desde sus orígenes, puesto que, además del profesorado, los cargos directivos -y, en ocasiones, asimismo la titularidad-, es ejercida por ellos, aportando su competencia y el testimonio de su fe.

Los Colegios Diocesanos, por naturaleza y por su modo de ejercer el apostolado, hacen una clara apuesta a fin de que la misión de la Iglesia sea llevada a cabo por los laicos cristianos comprometidos y llamados por su vocación en las tareas educativas.

En los Colegios Diocesanos se busca la educación de los alumnos desde una concepción cristiana del hombre, de la vida y del mundo. Se persigue la educación integral de la persona, y esta preocupación forma parte de la vida ordinaria del centro, es decir, el instituto busca la calidad, entendiendo que ésta, desde nuestra antropología, incluye adquirir habilidades y actitudes para llegar a ser un buen ciudadano, descubrir el sentido último de la persona y unos fundamentos sólidos para su modo de vida.

En el campo curricular, se propone trabajar a través de un genuino diálogo entre las diferentes disciplinas académicas y la fe, considerando también esencial valorar y dar continuidad a las tradiciones y cultura propia de cada zona.

En el proyecto de pastoral el cole diocesano busca el encuentro personal y comunitario con Dios, la familiaridad con la Palabra de Dios y el magisterio de la Iglesia, y el compromiso del mandamiento del amor con todos los hombres.

Los Coelgios Diocesanos hallan su justificación en la misión misma de la Iglesia, proclamando su mensaje evangélico, exponiendo los valores de la educación cristiana, basándose para esto en un proyecto en el que se integran armónicamente fe, cultura y vida.

En los colegios diocesanos debe darse el paso de escuela-corporación a escuela-comunidad, de modo que el colegio sea una de las comunidades cristianas que integran la Parroquia, en la que todos sus miembros aceptan el compromiso de transmitir las virtudes evangélicas.

Desde sus principios, la Escuela Diocesana hace una alternativa por los más desfavorecidos desde el punto de vista social y económico; hoy esta preferencia debe mantenerse y abrirse a las nuevas pobrezas de nuestra sociedad actual, por el hecho de que la Escuela Diocesana está llamada a mostrar una nueva concepción del hombre y del planeta, basada en el amor de Dios. Hoy esto se refleja singularmente en la apertura de nuestros centros a la escolarización del estudiantado inmigrante.

La presencia de la Iglesia en la escuela se manifiesta a través: Del testimonio de todos y cada uno de los miembros católicos de la comunidad educativa, de la enseñanza religiosa escolar y de las instituciones escolares propias.

La Constitución Española, con los Tratados Internacionales ratificados por España y con sus ulteriores desarrollos legales, reconoce el derecho de todos a la educación y la libertad de enseñanza.

 

El texto constitucional reconoce, además, los siguientes derechos:

1) Derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y ética que esté de acuerdo con sus convicciones.

2) Derecho de las personas físicas y jurídicas a crear y dirigir escuelas, y a impartir un género de educación determinada.

Las distintas Leyes Orgánicas reconocen el derecho que asiste a los titulares de los Centros privados de establecer su carácter propio, el cual deberá ser puesto en conocimiento por el titular a los diferentes miembros de la comunidad educativa.

El pluralismo de nuestra sociedad actual se traduce en una gran diversidad de ofertas educativas. Los colegios diocesanos ofrecen una enseñanza de calidad abierta a todas las clases sociales como respuesta de la preocupación de la Iglesia Diocesana por la educación.

 

Por eso, el carácter de centros concertados de iniciativa social de los Colegios Diocesanos hace que disfruten del derecho a percibir los fondos públicos necesarios que garanticen que la enseñanza básica sea impartida en condiciones de gratuidad.

El carácter propio de los Colegios Diocesanos se fundamenta en la doctrina de la Iglesia Católica, desde el carisma de la Iglesia Diocesana, y en la voluntad de ofrecer un servicio a las familias que desean una educación cristiana para sus hijos.

De este modo, el fundamento de estos Centros diocesanos se halla en los principios constitucionales de la libertad de enseñanza, en el marco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de los pactos entre el Estado Español y la Santa Sede, desde los principios rectores de la Iglesia Católica.

El término de persona que cada uno de ellos tenemos está en la base de todos nuestros actos, pensamientos, interpretaciones, una antropología adecuada, armónicamente desarrollada desde la colaboración entre fe y razón, es esencial para poder desarrollar la misión educadora y evangelizadora que nos ha sido encomendada. Jamás es neutro el proceso educativo, por ello, es esencial clarificar cuál es nuestro concepto de persona: delimitar qué persona estamos educando, qué modelo de persona ofrecemos como educadores, a qué modelo tendemos.

Los aspectos más relevantes que debemos tener en cuenta para realizar de forma exitosa la labor educativa –tal como se comprende en un Colegio de Educación Católica para orientar a cada persona cara la verdad, la belleza, la bondad y la justicia- son de dónde partimos, cuál es el modelo de persona que perseguimos y qué claves debemos considerar en el proceso educativo para aproximarnos al máximo al modelo.

El humano es una unidad compleja, mas una unidad. A la vez, esta unidad que somos debe ser alcanzada, por lo tanto, somos don y tarea. Esto se logra con una verdadera educación de la persona en sus dimensiones.

En el colegio diocesano, el proceso educativo se efectúa desde la persona que es cada profesor, cara la persona que es cada alumno. Esta es nuestra misión: educar a la persona para acoger y dar Vida.

Forman parte de la Escuela-Comunidad todos y cada uno de los que están en misión compartida de forma directa del Obispado o Arzobispado, párroco, titular, equipo directivo, profesores, personal de administración y servicios, los progenitores como máximos responsables de la educación de sus hijos, y los alumnos, verdaderos protagonistas y sujetos activos del proceso educativo del colegio diocesano.

Está aquí: Inicio > PORTAL > BIENVENIDO/A AL PORTAL DE COLEGIOS DIOCESANOS Y RELIGIOSOS

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Ver políticas