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ıllı Juan Bosco (Don Bosco - Salesianos)


salud   Juan Bosco (Salesianos)


Don Bosco, fundador de los salesianos.

Juan Bosco, S.D.B., llamado en italiano Giovanni Melchiorre Bosco y más conocido como Don Bosco (I Becchi, dieciseis de agosto de mil ochocientos quince-Turín, treinta y uno de enero de mil ochocientos ochenta y ocho), fue un sacerdote, educador y escritoritaliano del siglo XIX. Creó la Congregación Salesiana, la Asociación de María Auxiliadora (ADMA), la Asociación de Salesianos Colaboradores, el Folleto Salesiano, el Oratorio Salesiano y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.

Fomentó la Asociación de Exalumnos Salesianos, el desarrollo de un moderno sistema pedagógico conocido como Sistema precautorio para la capacitación de los pequeños y jóvenes y fomentó la construcción de obras educativas al servicio de la juventud más necesitada, en especial en Europa y Latinoamérica.

Fue uno de los sacerdotes más próximos al pontificado de Pío IX y al tiempo consiguió sostener la unidad de la Iglesia a lo largo de los duros años de la consolidación del Estado italiano y los enfrentamientos entre este y el papa que causó la pérdida de los llamados Estados Pontificios y el nacimiento de la Italia Unificada. Fue autor de numerosas obras, todas y cada una dirigidas a la educación juvenil y a la defensa de la fe católica, lo que lo resalta como uno de los primordiales promotores de la imprenta.

Su prestigio como sacerdote y como educador de los jóvenes necesitados o bien bajo riesgo, le valió el respeto de las autoridades civiles y religiosas de su tiempo y de su país, como una notable fama en el extranjero. Sus obras fueron requeridas de forma directa por jefes de estado y autoridades eclesiásticas de países como Ecuador,​ El Salvador, España, Francia, Inglaterra, Polonia, Palestina, Panamá, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Colombia y Venezuela entre otras muchas. Fue un soñador de su tiempo al punto de pronosticar sucesos que se darían a lo largo del siglo veinte por lo que respecta a sus salesianos, a la Iglesia católica y al planeta por lo general.

El 1 de abril de mil novecientos treinta y cuatro, solo cuarenta y seis años tras su muerte en mil ochocientos ochenta y ocho, Juan Bosco fue canonizado por el papa Pío XI. Juan Pablo II le proporcionó el título de «Padre, Profesor y Amigo de los Jóvenes». Poblaciones, provincias, parques, calles, teatros, museos, universidades y sobre todo institutos llevan su nombre. La Familia Salesiana es uno de los conjuntos católicos más abundantes del planeta y existen obras de Don Bosco en ciento treinta naciones.

 

El lapso de vida de Don Bosco (mil ochocientos quince-mil ochocientos ochenta y ocho) coincide con lo que en la Historia de Italia es conocido como el periodo de unificación italiana o bien el renacer italiano (mil ochocientos quince-mil novecientos catorce). Don Bosco solo fue ciudadano italiano desde el momento en que se declaró claramente el Reino de Italia en 1870; previamente a esto, Don Bosco era un súbdito del Reino de Piamonte-Cerdeña.

La mayoría de los estados en los que se dividía la Península Itálica estaban ligados a dinastías consideradas como «no-italianas», entre ellas los Habsburgo y los Borbón. El Reino Piamonte-Cerdeña en cambio estaba regido por la Casa de los Saboya, los únicos que fueron considerados genuinamente «italianos», razón por la que llegaron a ostentar el título de «Rey de Italia». Por otro lado, la Iglesia católica ejercitaba soberanía sobre múltiples estados del centro de la Península conocidos como Estados Pontificios, los que serían integrados al Reino de Italia en mil ochocientos setenta, lo que incluyó a Roma, pedida por los nacionalistas como la capital de la nueva unidad política. Don Bosco nació en uno de los estados claves en el proceso de unificación italiana, bajo el reinado directo de los Saboya.

Como capital del Reino Piamonte-Cerdeña, Turín era una urbe de enorme relevancia y actividad política y económica a lo largo del siglo XIX. Fue la capital del Reino de Italia bajo Víctor Manuel II y vivió una veloz temporada de transformaciones y renovación bajo Cavour desde mil ochocientos cincuenta. Esta enorme relevancia desde la urbe piamontés atraería a lo largo del siglo la emigración campesina y de forma especial de pequeños y jóvenes depauperados que acababan contratados de forma irregular en factorías, el campo estaba depauperado a raíz de las guerras napoleónicas que estresaron el Piamonte hasta principios del siglo. Don Bosco llegaría a Turín en mil ochocientos cuarenta y uno, año de su ordenación y justo en el instante en que la urbe empezaba su desarrollo industrial, como en muchos centros europeos y norteamericanos. Su figura llegaría a ser con el tiempo simbólica en la urbe piamontesa, sobre todo con el desarrollo de su obra en Valdocco.

Entre los papas del siglo XIX, Pío IX (mil setecientos noventa y dos-mil ochocientos setenta y ocho) tendría una singular relevancia en la historia de la unificación italiana y en la vida y obra de Don Bosco. Pío IX, el último «papa-rey» de los Estados Pontificios y el papa de pontificado más largo de la historia después del que se adjudica de forma tradicional a san Pedro (treinta y uno años, entre mil ochocientos cuarenta y seis y mil ochocientos setenta y ocho), fue conocido asimismo como «el papa de Don Bosco», en tanto que dio un apoyo incondicional a su apostolado y sostuvo un enorme afecto por el atractivo sacerdote turinés.

El siglo XIX fue un siglo de profundas transformaciones mundiales y revoluciones en todos y cada uno de los sentidos. A lo largo de este tiempo las consecuencias más esenciales de la Revolución francesa tomarían sitio singularmente con el avance de los nacionalismos en Europa y el nacimiento de las repúblicas americanas. Sería el siglo de las revoluciones industriales, el desarrollo del término moderno de democracia, el siglo de grandes inventos, del materialismo dialéctico y del impresionismo artístico.

Cuando Don Bosco nació en mil ochocientos quince, el Imperio de España, primero sometido a las ambiciones napoleónicas y después desgastado, se encaraba al avance del nacionalismo criollo en Hispanoamérica que llevaría al nacimiento de nuevas repúblicas declaradas múltiples décadas ya antes de exactamente la misma italiana y que jugarían un papel principal en el desarrollo del carisma salesiano.Mas mientras que América se liberaba del colonialismo europeo, África y Asia eran repartidas por el colonialismo europeo.

Francisco Luis había sido viudo y tenía un hijo, Antonio Bosco, ya antes de su segundo matrimonio con Margarita. Una hija de su primer matrimonio, Teresa, había fallecido en su niñez. Margarita Occhiena tuvo 2 hijos con Francisco: el primero fue José (mil ochocientos trece-mil ochocientos sesenta y dos) y el segundo Juan Melchor. En la casa vivía asimismo la madre de Francisco Luis cuyo nombre era asimismo Margarita.

Los Bosco de I Becchi eran realmente una familia del campo que subsistían como peones de la familia Biglione. El once de mayo de mil ochocientos diecisiete, cuando Juan tenía veintiuno meses de edad, Francisco murió a raíz de una pulmonía. La responsabilidad de la familia quedó a cargo de su madre, Margarita.

 

Margarita Occhiena

El estrellato en la capacitación de la niñez de Bosco recaería entonces a cargo de su madre. Una mujer de un férreo carácter, una sólida devoción y una intensa lealtad a su familia. No procuró un segundo matrimonio, sino sola se dedicó a formar a sus 3 hijos varones. La forma en que Margarita defendió a sus hijos en la mitad de la pobreza y el espíritu de disciplina y devoción que les dio, tendrían mucho que ver en el futuro apostolado de Don Bosco.

Tras la Revolución, los franceses trataron de ocupar el Piamonte contra el Imperio austriaco lo que hizo de este un campo de batallas y también inestabilidad que acabarían en mil ochocientos quince, exactamente el año en que nació Juan. Estas guerras dejarían los campos arrasados y la amenaza de hambrunas que Margarita debería enfrentar con sus hijos.

Otra situación que la madre de Don Bosco debió encarar fue la educación de Antonio, hijo de Francisco y de su primera esposa. Con la muerte de Francisco el pequeño había quedado huérfano de padre y madre y a la caridad de su madrastra que, afortunadamente, lo acogió como a un hijo y le dio la prioridad de primogénito. No obstante, Antonio Bosco no superaría totalmente su orfandad y se mostraría insociable en el contexto de la familia para oponerse con cierta frecuencia a los sueños de Juan, su hermano menor.

 

El sueño de los 9 años

En mil ochocientos veinticinco Juan tendría una experiencia que marcaría su vida y que ha sido registrada como «el sueño de los 9 años». Él abriría la vida de Juan a un aspecto que ha sido objeto de estudio en la vida de Don Bosco: sus sueños premonitorios. Particularmente este primer sueño ha sido señalado como la descripción de lo que sería su misión entre los jóvenes más necesitados. Don Bosco mismo describió dicho sueño:

Los sueños marcarían la vida de Don Bosco y exactamente los mismos han sido motivo de estudios ya desde su tiempo. Mas especialmente este sueño ha sido el camino de su apostolado, a pesar de que Juan no lo comprendió realmente bien y tuvo diferentes interpretaciones dentro de su familia. Sería solo hasta mil ochocientos cuarenta y seis cuando el padre Cafasso le recomendaría darle crédito a sus sueños como una parte de un plan divino en beneficio de las ánimas.

Especialmente la oración «no con puños, sino más bien con afabilidad vencerás a estos muchachos» va a ser la base del futuro sistema precautorio de Don Bosco y su inspiración en la espiritualidad salesiana.

La Casa de I Becchi en donde medró el pequeño Juan Bosco, hoy en día uno de los más apreciados museos de la Congregación Salesiana.

El deseo de estudiar y salir adelante son peculiaridades en la vida de Juan a lo largo de este periodo. Para batallar por la realización de sus sueños, debería enfrentarse a los obstáculos que procedían de la situación de pobreza de su familia y de la oposición de su hermano Antonio que lo prefería en las faenas del campo. Ni Antonio ni José irían a la escuela. Juan en cambio sí lo va a hacer merced a la tenacidad de su personalidad y a la ayuda de su madre.

En mil ochocientos veintiocho deja I Becchi y trabajará como pastor a casa de la familia Moglia en Moncucco, distante 8 quilómetros. Desde su infancia, Juan prueba un espíritu de liderazgo y las peculiaridades del que sería su apostolado entre los jóvenes al reunir pequeños y jóvenes en los ratos libres y entretenerlos con actos de malabarismo y anécdotas con mensajes formativos. Asimismo empieza en ese tiempo a insistir en la idea del sacerdocio, hecho este que probaría con una enorme devoción y asistencia sacramental.

En noviembre de mil ochocientos veintinueve Juan se hallaría con un anciano sacerdote, Melchor Calosso, quien admiraría en el joven su inteligencia y devoción y le prometería ver por sus estudios, mas murió el veintiuno de noviembre de mil ochocientos treinta. Con la perspectiva del matrimonio de su hermano Antonio, Margarita divide la propiedad y deja la casa de I Becchi a su hijastro mientras que vivirá con José a Sussambrino. Este evento permite que Juan pueda acudir al fin a la escuela en Castelnuovo, lo que hizo que el chico tuviese que pasear 5 quilómetros 4 veces al día.

El cuatro de noviembre de mil ochocientos treinta y uno empieza sus estudios secundarios en Chieri, a doce quilómetros de Castelnuovo de Asti. Para abonar las doce liras mensuales, Juan recorre las aldeas pidiendo dádiva, no obstante, su memoria espectacular y su dedicación al estudio, bien lo hacen centro de cariño en la zona. Al efectuar distintos trabajos para pagarse sus estudios, Juan aprende repostería, sastrería, ferretería, zapatería y otros muchos oficios que después le servirían para sus muchachos. Se transforma además de esto en profesor del teatro, música, prestidigitación y funda un movimiento juvenil al que llama «La Sociedad de la Alegría». Es promovido múltiples veces en el instituto y es indudablemente el mejor estudiante.

Preocupado por sus escasos recursos económicos que le imposibilitaban continuar la capacitación sacerdotal, Juan decide ingresar en los franciscanos el dieciocho de abril de mil ochocientos treinta y cuatro. Su resolución cambió radicalmente debido a un sueño en donde veía monjes que lo desaconsejaban. Con la orientación del padre José Cafasso y la ayuda del padre Cinzano, Juan ingresó en el Seminario Diocesano de Chieri el treinta de octubre de mil ochocientos treinta y cinco, tenía veinte años.

En el siglo XIX, la Iglesia Católica europea estuvo con fuerza influida por un movimiento espiritual y teológico conocido como el Jansenismo fundado en el siglo XVII por el prelados Cornelio Jansen (mil quinientos ochenta y cinco - mil seiscientos treinta y ocho) y que creó un fuerte rigorismo ética basado en una interpretación textual de los textos de Agustín de Hipona. La virtuosa era la base de su espiritualidad que los distanciaba de los sacramentos, en especial de la Eucaristía mientras que decretaban por un rigorismo ética extremo. Cuando Juan ingresó al Seminario de Chieri, esta situación teológica estaba en su auge en el Piamonte y al tiempo era objeto de combate por notables personajes como el padre Cafasso, quien fue confesor de Don Bosco y por la parte de los jesuitas, los que consiguieron que la Iglesia condenara dicha tendencia teológica.

Si bien el joven Juan Bosco padeció el rigor del jansenismo en su capacitación sacerdotal en Chieri al someterse mismo a penitencias extremas, ascetismo, la abstención de hacer deporte y la elección limitada de amigos, la busca diaria de la comunión desaconsejada por dicha corriente (sacrificaba el desayuno por ir a comulgar a la Iglesia de San Felipe) es visto como una muestra de que el joven seminarista tenía otra percepción de la Gracia en campo teológico católico. Una prueba de ello, expuesta por sus biógrafos, es que al final de su capacitación sacerdotal elige entre sus propósitos a San Francisco de Sales como modelo de afabilidad. El Santurrón Prelados de Annecy, con la teología espiritual salesiana, fue una de las más señaladas contestaciones al rigorismo jansenista en la temporada del auge de dicha corriente y sería uno de los pilares esenciales del apostolado de Don Bosco, al punto de darle su nombre a la Congregación que fundaría más tarde a favor de los jóvenes.

De esta forma, el joven seminarista Bosco de Asti fue ordenado sacerdote el cinco de junio de mil ochocientos cuarenta y uno por Monseñor Franzoni, arzobispo de Turín, en la capilla privada arzobispal. Festejó su primera Eucaristía en la Iglesia de la ciudad de San Francisco de Agarráis en Turín, frente al altar del Ángel de la Guarda.

Esta fotografía de Jacob Riis muestra pequeños sin hogar en la calle Mulberry de la ciudad de Nueva York en mil ochocientos noventa, situación común a lo largo de todo el siglo XIX en Europa y E.U., como actualmente lo es en Latinoamérica, Asia y Africa. Pequeños como estos motivaron el apostolado de Don Bosco.

El joven sacerdote, Don Bosco, tenía veintiseis años cuando se ordenó. Se trasladó a Turín en donde admite la sugerencia de su confesor, el padre Cafasso, de adelantar 3 años más de estudios en el Instituto Pastoral fundado por él (Convitto Eclesiástico en italiano), cerca de la Iglesia de la ciudad de San Francisco de Agarráis. El propósito de tales estudios era ahondar en la labor sacerdotal, la teología ética y la predicación. Al tiempo prestaba servicios pastorales en diferentes centros de la urbe, lo que le dejaría conocer la realidad juvenil de exactamente la misma.

Según estadísticas de la temporada, cuando el joven Don Bosco llegó a Turín en el mes de noviembre de mil ochocientos cuarenta y uno había siete mil ciento cuarenta y ocho pequeños menores de diez años empleados como constructores, sastres, carpinteros, pintores de brocha, limpiadores de chimeneas y otros muchos oficios. Se trataba de la revolución industrial que empezaba a dar sus frutos en la capital saboyana y en donde los obreros debían trabajar hasta catorce horas por pobres sueldos de máximo treinta liras semestrales de la temporada. Por su lado, las prisiones turinesas estaban atestadas de muchachos tan jóvenes como doce años en condiciones de hacinamiento. El joven sacerdote de origen campesino se dejó pronto impresionar por esta realidad con la que mismo se identificaba y rechazó numerosas ofertas que le hubiesen podido asegurar una vida de bienestar y calma entre la burguesía de la urbe.

 

Bartolomé Garelli

El ocho de diciembre de mil ochocientos cuarenta y uno Don Bosco tuvo un encuentro que se haría significativo para su futura obra. Se trata de un chico que solo aparece en su biografía esa vez, mas que para Don Bosco, siempre y en todo momento sensible a los signos de su cotidianeidad que veía siempre y en toda circunstancia desde una óptica de fe, le abrirían las puertas a la realización de la misión descrita en el «sueño de los 9 años».

Don Bosco, recién ingresado al Instituto Pastoral del padre Cafasso, fue a festejar ese día la Eucaristía en la Iglesia de la ciudad de San Francisco de Agarráis y halló al sacristán Comotti maltratando a un chico de dieciseis años de nombre Bartolomé Garelli pues no sabía acolitar. Protegido por Don Bosco el chaval le confesó que «no había recibido la Primera Comunión, que no conocía el catecismo y que era pobre y abandonado».

Tras la Misa, Don Bosco le dio las primeras lecciones de catecismo y al siguiente domingo Garelli retornó con veinte muchachos que llegaron a ser ochenta en el tercer mes del año del año siguiente. Fue el comienzo del Oratorio de Don Bosco que, no obstante, no tuvo todo el respaldo de la ciudadanía ni de la Iglesia en sus principios.

Para muchos, Don Bosco planeaba una revolución con esos muchachos abandonados prestos a todo, para otros el joven sacerdote hurtaba la feligresía de las distintas parroquias de donde procedían los muchachos y para finalizar, para otros, Don Bosco había perdido la razón. El padre Borel le sugirió que redujese el conjunto a veinte muchachos, el Marqués de Cavour le advirtió que perdía el tiempo y los sacerdotes Vincenzo Ponzati y Luis Nasi hicieron cautelosos arreglos para ingresarlo en un centro de salud mental.

Don Bosco ha sido considerado siempre y en toda circunstancia por sus biógrafos como un soñador que estaba atento a los signos de su tiempo.

Don Bosco tiene entonces que enfrentarse a la sospecha y la antipatía de muchos que no comprendían de qué manera un sacerdote iba por las calles con muchachos de tan baja clase social. Empieza entonces la fase nómada del Oratorio mediante Turín: primero en ciertos espacios de la Iglesia de la ciudad de San Francisco y en los patios del Instituto Pastoral de Calosso, después organizaba sus actividades en las calles y a las afueras de la urbe. Pasó con sus muchachos a la Capilla de la ciudad de San Francisco de Sales en el Centro de salud de Santa Filomena del Internado para pequeñas de la Marquesa de Barolo en donde además de esto predicaba y confesaba.

En mayo de mil ochocientos cuarenta y cinco, con cuatrocientos muchachos, se reúne en los predios del camposanto descuidado de la Iglesia de San Pedro, cerca de la Capilla de San Martín. En ese sitio Don Bosco conocería a otro chico de una suma importancia en la vida salesiana: Miguel Rúa, quien llegaría a ser su mano derecha y su primer sucesor. Después alquiló ciertas habitaciones de la casa del padre Moretta y para finalizar alquiló el campo de los hermanos Filippi.

El cinco de abril de mil ochocientos cuarenta y seis, un día antes que se venciese el plazo para desamparar el Campo de los Filippi con sus muchachos, Pancrazio Soave lo llevó a los predios de Francisco Pinardi y Don Bosco le dio trescientos cincuenta francos por una franja de tierra: una nueva fase de su sueño empezaría para él y sus muchachos.

El Rey Carlos Alberto de Piamonte-Cerdeña fue una de las primeras autoridades civiles convenientes a la obra de Don Bosco y evitó que el Conde de Cavour prohibiese el Oratorio. Cavour veía a Don Bosco como sospechoso de actividades contrarrevolucionarias por sus vínculos con el papado.Artículo principal:Valdocco

La Casa Pinardi estaba situada en Valdocco y sería allá en donde Don Bosco centraría el desarrollo de su apostolado. Valdocco se transformaría en un nombre de fama mundial y a él se asociarían con el tiempo el nombre de grandes personalidades de la misión salesiana. Las adaptaciones al edificio y al terreno para el Oratorio fueron hechas por él mismo y sus muchachos. El doce de abril de mil ochocientos cuarenta y seis el Arzobispo bendijo la capilla y aumentó el número de muchachos, en especial cada domingo.

El Conde de Cavour, miedoso de que fuera el principio de una contrarrevolución religiosa dirigida por Don Bosco, procuró prohibir el Oratorio, mas en su socorro llegó la orden conveniente del rey Carlos Alberto. La intensidad de su trabajo desinteresado a favor de sus muchachos, estropeó bien pronto su salud y Don Bosco estuvo a las puertas de la muerte. En tal ocasión, las manifestaciones de aprecio de los jóvenes se hicieron significativamente evidentes en especial en intensas oraciones, ayunos y promesas hechas cerca de la habitación de convalecencia del joven sacerdote.

Don Bosco se recobró de forma extraordinaria y de tal acontecimiento Don Bosco aseveraba que se trataba de un milagro obrado por sus muchachos. Tras pasar un periodo de reposo en su casa, retorna a Turín el tres de noviembre de mil ochocientos cuarenta y seis, mas esta vez no retornaba solo: con él venía su madre, Margarita Occhiena, que con cincuenta y ocho años de edad venía a darle una mano al sueño de su hijo. Los muchachos, muchos de ellos huérfanos, empezarían a llamarla «Mamá Margarita» y con ese nombre va a ser recordada por la tradición salesiana.

 

Oratorio de Don Bosco

El Oratorio de Don Bosco se desarrolla entonces como un espacio en donde los muchachos podían aprender un oficio útil, acudir a los sacramentos y tener un patio para jugar sanamente con los amigos. Desde el comienzo Don Bosco puso en el centro de su obra la figura de la ciudad de San Francisco de Sales como modelo de afabilidad, dulzura y espiritualidad religiosa. Visitaba las factorías en donde trabajaban sus muchachos para asegurar de que no fuesen víctimas de explotación, procuraba trabajos dignos para muchos de ellos para lo que hacía que los empleadores firmasen con él tratados que garantizasen los derechos de los muchachos anticipándose de esta forma a la legislación laboral internacional. Planeaba retiros espirituales para muchachos obreros y en mil ochocientos cuarenta y siete realizó el primer reglamento del Oratorio.

En mayo de mil ochocientos cuarenta y siete empieza una dimensión nueva en el Oratorio. Hasta ese momento los muchachos debían buscarse por su cuenta el dormitorio, muchos de ellos lo hacían en la calle. Bajo solicitud del joven Alejandro Percamona, un chaval huérfano que le solicitó posada, Don Bosco y con la intervención de Mamá Margarita, empiezan el proyecto del internado en Valdocco.

La primera experiencia de extensión de su apostolado la vivió en exactamente la misma Turín, cuando ese año abre el Oratorio de San Luis en Porta Nova y el del Ángel Guardián en Vanchiglia un par de años después. En tanto empezó las construcciones de una nueva capilla para sustituir la inicial. La idea de crear los talleres en el Oratorio nace de la necesidad de sacar a los muchachos de los trabajos en las factorías.

Desde mil ochocientos cincuenta y tres empieza la construcción de talleres de calzado, sastrería, carpintería, imprenta y metalistería. Merced a esto, trescientos muchachos dejaron de trabajar en las factorías. Para mil ochocientos sesenta y nueve había trescientos setenta y cinco internos y entre mil ochocientos cincuenta y cuatro y ese año se contaban ya más de ochocientos muchachos que habían pasado por el internado.

Con la ayuda de un seminarista, Francesia, Don Bosco empieza asimismo a dar clases en el Oratorio y para mil ochocientos sesenta tiene completa la educación media para sus muchachos insistiendo en que sus estudios fuesen los mejores. De la calidad educativa de esta primera escuela de Don Bosco se tiene el comentario de un maestro universitario de Turín: «En el sitio de Don Bosco ha de estudiar, verdaderamente estudiar».

Por otro lado, la situación bastante difícil que encaraba en aquella temporada el avance del nacionalismo italiano no rara vez hostil a la Iglesia, ocasionó que los seminarios fuesen cerrados, en no pocas ocasiones el Arzobispo de Turín fue asilado y las órdenes religiosas perseguidas.Al contrario, el Oratorio de Don Bosco ganó pronto un sólido prestigio entre las autoridades civiles por el género de trabajo que tenía mucho que ver con la promoción social de jóvenes marginales.

Esta situación hizo que el Oratorio se transformara además de esto en un oasis para la Iglesia y por tal razón muchos seminaristas diocesanos y religiosos fuesen mandados a proseguirse sus estudios de capacitación sacerdotal con Don Bosco. En mil ochocientos sesenta y uno se ordenaron treinta y cuatro jóvenes sacerdotes formados por Don Bosco para la Archidiócesis de Turín y conforme estadísticas del tiempo Don Bosco dio a la Iglesia un total de dos mil quinientos sacerdotes. Otra fuente, en cambio, apunta que fueron seis mil en el lapso de treinta y cuatro años.

 

Congregación Salesiana

Si bien Don Bosco era un sacerdote diocesano, empieza a desarrollar la idea de una comunidad religiosa que pudiese proseguir su misión. Mas semejante plan era contraproducente en una temporada en la que se aguzaba la lucha entre el poder del Estado y de la Iglesia.

En 1855 Urbano Rattazzi, un gobernante declarado anticlerical, hizo aprobar una ley en la que eliminaba treinta y cinco órdenes religiosas, cerraba trescientos treinta y cuatro casas religiosas, desperdigaba a cinco cuatrocientos cincuenta y seis sacerdotes y religiosos y los privaba de sus derechos civiles.

​Por otra parte, el Estado demandaba el derecho de escoger al prelados. Lo más sorprendente es que fue exactamente el mismo Rattazzi quien recomendó a Don Bosco de qué manera fundar su Congregación de tal forma que no se enfrentase con la legislación civil, otro elemento de la vida excepcional de este sacerdote.

Su consejo fue que formara una sociedad clerical, una asociación de ciudadanos libres que en lo religioso dependiese de la Iglesia, y en lo social fuesen libres ciudadanos. Es por tal razón que la Congregación Salesiana concebida por Don Bosco tiene elementos que no entran en enfrentamiento con la sociedad civil y que serían claves en la expansión del carisma en los 5 continentes y durante las décadas siguientes. Es por esta razón que el nombre oficial de los salesianos es Sociedad de la ciudad de San Francisco de Sales.

Don Bosco evitó por poner un ejemplo llamar a los laicos consagrados como «fray» o bien «hermano» para llamarlos sencillamente «señor» y no les puso hábito propio, mientras que en la organización de la autoridad religiosa no llamó a los superiores como prior, provincial o bien superior general, sino más bien directivo, inspector y rector mayor y no charlaba de «convento» y «provincia», sino más bien de «casa» y también «inspectoría», entre otras muchas peculiaridades que son términos civiles más que religiosos.

Los primeros jóvenes, miembros del Oratorio de Valdocco, fueron Miguel Rúa, Juan Cagliero, Francesia, Angelo Savio, Rocchietti, Turchi y otros que admitieron la propuesta de Don Bosco. El veintiseis de enero de mil ochocientos cincuenta y cuatro hicieron la promesa inicial en la fundación de los que Don Bosco llamó sin dudas los salesianos en honor de la ciudad de San Francisco de Sales. El veinticinco de marzo de mil ochocientos cincuenta y cinco el joven Miguel Rúa sería el primero en hacer sus votos, seguido después por el resto. Para el nueve de diciembre de mil ochocientos cincuenta y seis Don Bosco se refería de forma abierta a su Congregación que recibió la aprobación de S.S. Pío IX en mil ochocientos cincuenta y ocho.

Para el catorce de mayo de mil ochocientos sesenta y dos Don Bosco recibió los votos de veintidos jóvenes entre los que 2 lo hacían como coadjutores, la forma en la que Don Bosco llamó a los laicos consagrados salesianos. A estos les afirmaría que el propósito de la Congregación Salesiana era la de buscar la santificación personal y seguir el trabajo a favor de los muchachos, singularmente aquellos más necesitados de instrucción y educación.

Los principios de la Congregación Salesiana de Don Bosco no fueron simples y le trajeron arduos problemas, en especial en lo referente a su aprobación terminante. No obstante, empezó la fundación de múltiples casas salesianas primero en Piamonte: Lanzo en mil ochocientos sesenta y cuatro, Cherasco y Alassio en mil ochocientos sesenta y nueve, Valsalice en mil ochocientos setenta y dos y Vallecrosia en mil ochocientos setenta y cinco.

El primer país extranjero en percibir a los salesianos de Don Bosco fue Francia con casas en Niza en mil ochocientos setenta y cinco, Marsella en mil ochocientos setenta y ocho y París en mil ochocientos ochenta y cuatro. Para enero de mil ochocientos sesenta y tres había treinta y nueve salesianos, ochenta en mil ochocientos sesenta y cinco, trescientos veinte en mil ochocientos setenta y cuatro y setecientos sesenta y ocho en mil ochocientos ochenta y ocho, año de la muerte de Don Bosco.

 

Hijas de María Auxiliadora

La otra obra perenne de Don Bosco fue la fundación de las Hijas de María Auxiliadora. Hasta ese momento había centrado sus fuerzas apostólicas y recursos posibles a los muchachos. Merced a un sueño en el que la Virgen María le solicita interesarse asimismo por las muchachas, Don Bosco ve la ocasión de hacer ese sueño realidad cuando conoce al padre Pestarino quien le habla de María Dominga Mazzarello, una chica de su parroquia, Mornés, que prueba una enorme devoción y carisma por las jóvenes más necesitadas. El ocho de octubre de mil ochocientos sesenta y cuatro Don Bosco se hallaría con la joven Mazzarello de Mornés y de tal encuentro vendría a la luz la fundación del Instituto de hermanas que harían del carisma salesiano una ocasión asimismo para las muchachas.

En diciembre de mil ochocientos setenta y siete llega a Uruguay la primera expedición misionera de las Hijas de María Auxiliadora en América. Se instalan en Villa Colón (Montevideo).

 

Asociación de María Auxiliadora

Con el fin de fomentar la adoración a la eucaristía y la devoción a María Auxiliadora, Don Bosco pidió la erección preceptiva de la Asociación de María Auxiliadora, la que consiguió por la parte del arzobispo de Turín el dieciocho de abril de mil ochocientos sesenta y nueve. Pío IX la elevó a la categoría de archicofradía a través de un breve apostólico del cinco de abril de mil ochocientos setenta, con lo que le dio la capacitad de añadir las asociaciones del mismo nombre y reglamento en la archidiócesis de Turín. En mil ochocientos setenta y siete, esa capacitad se extendió a todas y cada una de las diócesis de Piamonte.

Bien pronto las obras de Don Bosco serían conocidas en abundantes países. La situación de inestabilidad a nivel político en el Piamonte causó que numerosas familias de esa zona emigrasen a América Latina. De igual forma, el afecto y prestigio de Don Bosco le ganó la simpatía de notables personajes como el papa Pío IX que lo llamaba «el tesoro de Italia», cardenales como Alimonda que se refería a Don Bosco como el «divinizador del siglo», obispos, nobles e inclusive los nacionalistas y anticlericales como Ratazzi que afirmó en mil ochocientos sesenta y siete «para mí Don Bosco es tal vez el más grande milagro de nuestro siglo», el papa León XIII afirmó «Don Bosco es un santo» a los salesianos, al paso que el Cardenal Bilio mentó «Nadie es canonizado mientras que vive, mas Don Bosco ya fue hecho santo», todos que contribuirían a hacer conocer el nombre y la obra del sacerdote turinés.

Además de abundantes viajes mediante Italia, los otros 2 países que vieron el semblante del santurrón educador fueron Francia y España. El diario Le Monde (de la ciudad de París) escribió sobre él:

Sentados de izquierda a derecha, Juan Cagliero, Don Bosco y Giovanni Battista Gazzolo (mil ochocientos veinticinco-mil ochocientos noventa y cinco), cónsul argentino en Savona. Don Bosco pidió personalmente que se le saque esta fotografía para dejar perseverancia histórica de la partida de los primeros salesianos cara la Argentina. Recurrió a Michele Schemboche, el fotógrafo más cualificado en Turín, y posó en su estudio al lado de los misioneros y el cónsul en el mes de noviembre de mil ochocientos setenta y cinco. En la fotografía, Don Bosco ofrece a Cagliero un libro: son las reglas de la Sociedad Salesiana.

Profundamente sensible por las etnias extranjeras, Don Bosco dominaba aparte de su lengua natal, el piamontés, otros idiomas como el italiano, de España, francés y también inglés, aparte de las lenguas tradicionales heleno y latín.

El once de noviembre de mil ochocientos setenta y cinco Don Bosco mandó la primera expedición allende los mares al Nuevo Planeta. Se trataba de Argentina y pensaba en la Patagonia a donde mandó a Juan Cagliero como encargado de la expedición y quien llegaría a ser el primer prelados salesiano.

Desde Argentina los salesianos llegarían con sus Oratorios a el resto naciones sudamericanas. En mil ochocientos setenta y seis llegan a Uruguay bajo la dirección de Mons. Luis Lasagna, llamado el prelados misionero, puesto que desde allá extendió la obra salesiana a Paraguay y Brasil. En vida, Don Bosco mandó salesianos a los próximos países: Argentina (mil ochocientos setenta y cinco), Uruguay (mil ochocientos setenta y seis); Brasil en 1882; Chile en mil ochocientos ochenta y seis y Ecuador en mil ochocientos ochenta y ocho.

Entre los diferentes autores que estudiaron los sueños de Don Bosco, resaltan Pietro Stella,​ y Michael Mendl. De entrada, Don Bosco no fue amigo de hacer de sus sueños un hecho increíble y sus relatos tuvieron ante todo una meta pedagógico.

Dice a este respecto Mendl:

Don Bosco contaba sus sueños a los muchachos siempre y en toda circunstancia con el ánimo de dejar una enseñanza o bien de prevenir algún género de riesgo. Con el paso del tiempo mismo puso múltiples por escrito. Stella procura una clasificación de los sueños de Don Bosco:

  1. Sueños que se referían a la propia persona de Don Bosco y su misión, como el «sueño de los 9 años». En este género de sueños Don Bosco hizo no pocas profecías de muertes y todos debían ver con sus muchachos y salesianos tanto aquellos que tenía cerca en Turín, como los sueños misioneros en países extranjeros.
  2. El segundo género de sueños conforme la clasificación de Stella es aquellos que debían ver con acontecimientos políticos o bien religiosos entre aquéllos que resalta el «gran entierro en la corte real» de mil ochocientos cincuenta y cuatro.

El treinta y uno de enero de mil ochocientos ochenta y ocho a las 04:45, murió el apóstol de los jóvenes. Tenía setenta y dos años, cinco meses y catorce días de edad y había dado todo de sí para dejar una obra sólida para sus pobres muchachos. Su cuerpo continuó en la Basílica de María Auxiliadora y después fue enterrado el seis de febrero en la casa salesiana de Valsalice, mas sus restos serían más tarde trasladados a la Basílica en donde continúan hoy día.

 

Beatificación y canonización

En mil ochocientos noventa se abrió el proceso de beatificación y canonización de Don Bosco. El dos de junio de mil novecientos veintinueve (treinta y nueve años después), Don Bosco fue proclamado santo y el 1 de abril de mil novecientos treinta y cuatro (cuarenta y cuatro años después) fue canonizado por el papa Pío XI. Su escultura fue puesta en un nicho reservado a los santurrones creadores de órdenes religiosas en la Basílica de San Pedro, como había soñado mientras que vivía, y está ubicada sobre la de San Pedro. A los lados, se halla acompañado por 2 muchachos: Domingo Savio y Ceferino Namuncurá. 

 

Otras proclamaciones

Don Bosco recibió otras proclamaciones​ tras su canonización entre las que se resaltan patrono de los editores católicos desde el veinticuatro de mayo de mil novecientos cuarenta y seis, patrono de los magos y también ilusionistas de España desde mil novecientos cincuenta y tres. Fueron exactamente los mismos magos quienes en un congreso internacional festejado en Segovia (España), lo eligieron como modelo y protector y patrono del cine, razón por la que los Premios Goya son concedidos anualmente en torno al treinta y uno de enero. Asimismo es Patrono de los practicantes de Italia desde el diecisiete de enero de mil novecientos cincuenta y ocho.

En mil novecientos ochenta y ocho, con motivo del I Centenario de la muerte de Don Bosco, el papa Juan Pablo II concedió indulgencias para la Familia Salesiana y el treinta y uno de enero se festejó una Eucaristía solemne en Turín con cincuenta y ocho obispos salesianos, 4 cardenales y el Rector Mayor, Don Egidio Viganó. Ese año todos y cada uno de los salesianos del planeta renovaron su obediencia a Don Bosco y entre el dos y cuatro de septiembre el papa Juan Pablo II hace una excepcional peregrinación a I Becchi (Colle Don Bosco), Chieri y Valdocco, los lugares de la vida de Don Bosco.Por año siguiente, veinticuatro de mayo de mil novecientos ochenta y nueve, el papa proclamó oficialmente a Don Bosco como «Padre y Profesor de la Juventud».

Como testimonio de su obra, en la actualidad existen más dos.086 presencias salesianas en ciento veintiocho países,​ con dieciseis y seiscientos cuarenta religiosos trabajando en ellas, sin contar el resto miembros de la Familia Salesiana, pupilos, miembros de los centros juveniles, exalumnos y benefactores de las obras de Don Bosco.

El veinticinco de abril de dos mil nueve el Rector Mayor de los Salesianos, Padre Pascual Chávez Villanueva, dio apertura al peregrinaje mundial de la urna de Don Bosco (una urna de vidrio que contiene una imagen de cera de su cuerpo y en su interior sus reliquias) por los 5 continentes. La urna retornó a Turín el treinta y uno de enero de dos mil quince, año que marca el bicentenario de su nacimiento.

Como hombre práctico, Don Bosco dejó su Testamento Espiritual como un mensaje soñador cara el futuro de los salesianos y sus jóvenes.

Don Bosco afirma que «en sitio de llorar» por su muerte, sus hijos deben hacer firmes propósitos de «permanecer seguros en la vocación hasta la muerte», del trabajo incesante, el buen ejemplo para los pupilos y la práctica del sistema precautorio. Es de resaltar que Don Bosco no aconseja «penitencias y mortificaciones especiales» y dice:

Por último Don Bosco advierte que «cuando empiece entre nosotros el bienestar y las comodidades, la sociedad salesiana va a haber terminado su misión» y «no olvidéis que estamos para los pequeños pobres y abandonados».

Una parte de una de las últimas fotografías de Don Bosco en Barna, tomada el tres de mayo de mil ochocientos ochenta y seis en la finca «Martí Codolar». A su lado Don Rúa, su primer sucesor.«Padre, de muchos hijos, Padre, escucha nuestro grito de vida y juventud. Vuelve, Don Bosco siempre y en toda circunstancia joven, que el planeta se hace viejo, sin fe y sin corazón! Padre, profesor y amigo, los jóvenes del planeta, vamos a ir tras de ti».(Fragmento de Padre, profesor y amigo).

Como una de las figuras más populares de la educación en el planeta, Don Bosco es tema recurrente del arte. Exactamente el mismo Don Bosco fue sensible a las manifestaciones artísticas y como todo cuanto hacía, siempre y en todo momento era tendiente a la educación y capacitación de sus muchachos y a la defensa de la fe.

Aparte de ser un estudiado intelectual, dominaba múltiples artes y oficios como la carpintería, la metalistería, la sastrería y la imprenta. Muchas de las iglesias, edificios y escuelas tenían sus aportes, como el diseño de muchas piezas religiosas, entre aquéllas que se resalta la imagen de María Auxiliadora y los 12 Apostóles pintada por Tomás Lorenzone para la Basílica de María Auxiliadora en Turín. Por otra parte era un consagrado escritor y entre sus obras se cuentan incontables guiones para teatro basados en historias formativas.

Nacido en el siglo de los principios de la fotografía, Don Bosco es de los pocos santos del siglo XIX con un hermoso material fotográfico, un medio frente al que tenía una enorme fascinación y usaba con el ánimo de perpetuar los instantes más esenciales de la vida de la Congregación.

Don Bosco empezó a ser retratado en especial tras la segunda mitad del siglo, lo que coincide con el tiempo en el que la fotografía empieza a tener apogeo y razón por la que no se tienen fotografías de su más temprana juventud y infancia. No dejó en cambio registros fotográficos de personajes como Domingo Savio, cuya imagen se tiene merced a la descripción de un compañero, ni de su madre Margarita Occhiena o bien de María Dominga Mazzarello.

Numerosas películas han sido producidas con el ánimo de representar la vida de Don Bosco. Entre las más señaladas se hallan el Don Bosco de Leandro Castellini y el de Ludovico Gasparini, una producción entre Goya y la Editorial CCS y trasmitida por la RAI. De ella afirma la Gaceta de Novedades Literarias:

El semblante de Don Bosco se hizo universalmente popular y ha sido representado en dibujos, pinturas, óleos, murales, vallas, estatuas, diapositivas y material digital proveniente de todos y cada uno de los países en donde su nombre se ha asociado a la educación juvenil y la mayor parte de tales trabajos artísticos amoldados a las variadas manifestaciones culturales de los 5 continentes.

Por último, el Apóstol de los jóvenes es objeto preferido de la música en los movimientos juveniles salesianos alrededor del planeta. Muchas canciones son traducidas en diferentes idiomas y diferentes géneros musicales han sido amoldados para rendir homenaje a Don Bosco o bien para crear letras formativas en las que priman los valores del sistema precautorio. Una de las canciones más populares y traducidas hoy día es «Padre, profesor y amigo».

Numerosos movimientos juveniles internacionales de diferentes orígenes tienen espacio de encuentro con Don Bosco, por poner un ejemplo, agrupaciones de pastorales juveniles diocesanas, catequéticas y diferentes agrupaciones deportivas, muchas de las que han tenido origen en algún centro salesiano. Don Bosco ha tenido gran afinidad con el Movimiento Scout Mundial de Robert Baden-Powell hasta el punto que en Argentina los salesianos crearon un movimiento inspirado en el Sistema de Patrullas del general británico unido al Sistema Precautorio conocido como Exploradores de Don Bosco.

Numerosos conjuntos scouts tienen su sede o bien son dirigidos en centros salesianos en el mundo entero que se reúnen periódicamente como «Jamboree Scout Salesiano» en múltiples inspectorías en contacto con las asociaciones scouts nacionales.

 

Devociones por Don Bosco

Como apóstol de los jóvenes y dada la presencia de los salesianos en los 5 continentes, Don Bosco es un santurrón con una notable popularidad y adoración en muchas zonas del planeta. Cada treinta y uno de enero, a lo largo de la celebración de su celebración, los centros salesianos y también instituciones vinculadas a su nombre, congregación y espiritualidad, adelantan abundantes programas deportivos, culturales y religiosas que a veces implican las urbes, zonas y naciones en donde Don Bosco está presente.

Una de las naciones más notables en el planeta por sus celebraciones tumultarias a lo largo de la celebración de Don Bosco es Panamá en donde el santurrón de Turín es referido como «líder del pueblo».

A lo largo de las fiestas del dos mil ocho el padre Pascual Chávez, Rector Mayor y Monseñor Óscar Rodríguez Maradiaga, Arzobispo salesiano de Tegucigalpa, se hicieron presente en la Basílica de San Juan Bosco, en la urbe de Panamá, en una celebración trasmitida por Missioni Don Bosco Media Centre de Italia, el canal italiano Telepace y la cadena EWTN.


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