Portal sobre Colegios Diocesanos y Religiosos (2018-2019)

COLEGIOS DIOCESANOS Y RELIGIOSOS: HISTORIA, FUNDADORES, EQUIPOS DIRECTIVOS, PROFESORADO, ALUMNOS, PADRES Y ACTIVIDADES

Directorio de Órdenes y Congregaciones Religiosas:

ıllı Orden de las hermanas pobres de Santa Clara

salud  ıllı Orden de las hermanas pobres de Santa Clara 


Monjas clarisas.

santa Clara que siempre y en toda circunstancia fue leal al ideal de pobreza de la ciudad de San Francisco, logró que el Papa les aprobase el «privilegio de la pobreza» por el que el monasterio no recibiría rentas. La santa, además de esto, escribió una regla para sus hermanas.


Todo comenzó en la madrugada del lunes santo de mil doscientos once, cuando la joven Clara de Agarráis, perteneciente a una de las familias más nobles de Agarráis, se escapó de casa y marchó a santa María de la Porciúncula, donde la aguardaban san Francisco y sus primeros compañeros para consagrarla al Señor. Tenía apenas dieciocho años y terminaba de rehusar a 2 pretendientes al matrimonio. Al comienzo vivió cierto tiempo con las benedictinas del monasterio de San Pablo de las Abadesas (el presente camposanto de Bastía Umbra) y con las religiosas de San'Angelo di Panzo, en las faldas del Subasio, hasta el momento en que se le unieron su hermana Catalina (sor Inés, santa como ) y otras jóvenes. Juntas se trasladaron, unos meses después, a la iglesia de San Damián, restaurada por San Francisco 3 años ya antes.


Al principio las llamaban "Hermanas Menores", mas a san Francisco no le complació el nombre y, en mil doscientos diecisiete, inspirándose en el cardenal Hugolino, protector de la Orden, lo cambió por el de "Señoras o bien Damas Pobres" ( "dominas" o bien "dueñas").


San Francisco redactó para ellas unas reglas o bien "observancias", mas el canon trece del IV Concilio de Letrán (noviembre de mil doscientos quince) prohibió la aprobación de nuevas reglas, de forma que Clara y sus compañeras debieron profesar la Regla benedictina, que prescribía cosas muy, muy diferentes a lo que deseaban, como el título de abadesa o bien la posibilidad de tener propiedades. Para eludir esto último, Clara consiguió de Inocencio III (f. julio mil doscientos dieciseis) un singular "privilegio de pobreza", por el que absolutamente nadie podría obligarles a tener rentas o bien posesiones.


Con el tiempo los monasterios se fueron acomodando hasta quedar sin vigencia el privilegio de la pobreza. Tras la muerte de santa Clara, todos y cada uno de los monasterios solicitaron que se les diese una regla más suave y conforme con su realidad; de tal forma que el Papa Urbano IV les redactó una nueva regla y nacieron las «clarisas urbanitas». Esta regla fue general para todas y cada una de las clarisas.


En la actualidad muchos monasterios han regresado a la profesión de la regla de santa Clara. Hay unas veinte hermanas en el mundo entero. Los monasterios se han agrupado en federaciones.


Las hermanas clarisas se dedican a la vida de total entrega y encierro en los monasterios, donde se dedican a la costura, eminentemente al bordado, a la oración y a la preparación de productos usados en la Eucaristía tal como lo son las hostias.


En realidad no existe requisito de edad para ingresar a esta orden, lo único que se requiere es vocación y entrega a la pobreza, dejando atrás cualquier apego a la vida terrenal, abandono de su hogar y sosteniendo a la distancia la relación familiar.


Para subsistir o bien para el mantenimiento de esta comunidad y sus respectivos monasterios se dedican a la costura, a la hechura de pan, galletas y a la ayuda que los fieles bienhechores donan para el mantenimiento de ellas, adelantadas por proyectos propios de la orden.


En el campo de la pastelería han conseguido gran prestigio en tanto que entre sus muros se preservaron viejas recetas, usan ingredientes naturales y sin prisas, realizan sus dulces con mucha dedicación. Uno de los ingredientes primordiales de los dulces elaborados por las hermanas clarisas es el huevo. Hay una tradición antiquísima en España, conforme la que, a escasos días de festejarse un matrimonio, las familias de los novios obsequian huevos a las clarisas, que se comprometen a orar a fin de que el día de la boda no llueva. Se trata de una manera de contribuir al mantenimiento de la Orden por la parte de los católicos y una entrañable tradición que, hoy, todavía pervive.


Entre los dulces más reconocidos se hallan las Exquisiteces de santa Clara del Convento de Villacastín.


Está aquí: Inicio > [ RELIGIOSOS/AS ] > ıllı Orden de las hermanas pobres de Santa Clara

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Ver políticas