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Directorio de Órdenes y Congregaciones Religiosas:

ıllı Orden de los Cartujos

salud  ıllı Orden de los Cartujos 


El primer monasterio de monjas cartujas se creó en mil ciento cuarenta y siete en Prebayon (Provenza) por un conjunto procedente de un monasterio bajo la Regla de San Cesáreo de Arlés, que ansiaba una vida más interior. Prosiguieron el consejo de Juan de España, prior de la cartuja de Montrieux, quien les facilitó un ejemplar de las Constituciones de Guigo. En el siglo XIII se alcanzó el máximo de monasterios femeninos, con siete casas y dos afiliadas. En mil setecientos noventa y cuatro habían desaparecido todos, hasta mil ochocientos veintidos, data en la que se volvió a abrir uno en Francia. En el siglo veinte había monasterios en Francia y también Italia, y desde mil novecientos sesenta y siete en España.

Cada monasterio femenino tiene notable independencia, mas está sujeto desde el siglo XIII a visitas regulares de un prior, y se le asigna un vicario, que se encarga de la dirección espiritual, y 2 o bien 3 asistentes. Todos viven fuera de la clausura de las monjas.

 

Ministros generales de la Orden de los Cartujos

Cada cartuja está regida por un prior escogido por los progenitores y hermanos del monasterio. Es el responsable del monasterio y de las necesidades espirituales y materiales de los frailes. La orden cartujana siempre y en toda circunstancia se ha resistido a las sugerencias de la ciudad de Roma de elevar a sus priores al rango de abades, a raíz del ritual y la pompa que esto trae consigo. El prior pone a los frailes en los diferentes cargos.

El vicario es el suplente del prior. Para asistir en la administración del monasterio, hay un consejo privado formado por el prior, el vicario, el procurador, un fraile (padre o bien hermano) escogido por el prior, y otro escogido por la comunidad.

El procurador es el fraile en el que delega el prior el cuidado de atender las necesidades materiales, y el supervisor del trabajo de los hermanos. Puede tener un asistente. Otro cargo esencial es el profesor de novicios, que lleva su dirección espiritual y verifica su destreza. El sacristán se encarga de la iglesia del monasterio. El chantre dirige el canto del coro. El bibliotecario se encarga de la custodia de los libros de la biblioteca.

Todos los cartujos están exentos de la dependencia de obispos y cardenales. Los priores dependen de manera directa del supremo de la orden, que es el prior de la Gran Cartuja. Hay un procurador general de la orden para las relaciones con la santa Sede, que vive en los aledaños de la ciudad de Roma.

En el aspecto financiero, los cartujos se sostienen con donaciones y trabajos de los frailes. En el caso de no ser independientes, reciben trimestralmente fondos de la Gran Cartuja. Cada un par de años se festeja un capítulo general en la Gran Cartuja, al que asisten todos y cada uno de los priores y representantes de los hermanos. Acostumbran a perdurar un par de semanas y examinan el desarrollo de la orden en sus aspectos. Todos y cada uno de los monasterios son visitados cada un par de años por un visitador y un covisitador, para asegurar que están a la altura de las demandas de la orden en lo que se refiere a lealtad y obediencia.

Se ha dicho reiteradamente que la orden cartujana no ha sido jamás rehabilitada por el hecho de que jamás se ha desfigurado (Nunquam reformata, quia nunquam deformata). Esto se ha expuesto en múltiples encíclicas papales. En una de ellas, Pío XII afirma:

El fin de un cartujo es la contemplación en una vida monástica de oración pura y continua. La primera característica de un fraile cartujo es la busca de Dios en la soledad. La soledad del cartujo es encontrada en 3 niveles:

1. La separación del mundo2. La guarda de la celda3. La soledad interior, o bien la soledad del corazón

Los frailes cartujos guardan los 3 votos de pobreza, castidad y obediencia, mas además de esto guardan 2 votos extras, que son el de estabilidad en el monasterio y el voto de conversión de costumbres, en el que se busca un desarrollo de entrega cara el Señor.

Hay 2 clases de monjes: los progenitores cartujos, que reciben la ordenación sacerdotal, y los hermanos cartujos, que no la reciben. En los hermanos, pueden ser hermanos conversos, que hacen la profesión de votos, igual que los progenitores, y los hermanos donados, que no hacen votos solemnes para toda la vida.

Dentro de la cartuja puede haber, si bien es poco usual, el estatus de familiar, personas que llevan vida semi-monástica, y ejercitan funciones afines a las de criados.

Las cartujas precisan de gran extensión de terreno dado a que los frailes son eremitas que viven en comunidad:esto les deja tanto el aislamiento como la unión para conseguir realizar su carisma contemplativo.

Las órdenes contemplativas, incluyendo a los cartujos, son la espiritualidad con menor número de miembros; de las órdenes contemplativas la mayor parte son mujeres.

Los frailes cartujos viven una vida solitaria y común, en sus cartujas se encuentran:

1.- El claustro grande (donde se reúnen todas y cada una de las celdas)2.- Lugares comunitarios (lugares como la cocina, el lavadero, el refectorio, etcétera)3.- Los lugares que generan estruendos (talleres de carpintería, forja, etcétera)

 

 

La vida diaria

La vida diaria de un fraile cartujo incluye múltiples actividades sugeridas que cambian en todos y cada cartuja, mas generalmente prosiguen exactamente el mismo patrón que incluye los oficios como Maitines, Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Novena, Vísperas y Completas. Estos oficios dan el ritmo esencial a la jornada de un cartujo. Cada hora del oficio del día es antecedida o bien seguida del oficio de la Muy santa Virgen.

Descontado el tiempo de sueño, comida, aseo y trabajo manual, el padre cartujo dedica catorce horas a la oración y el estudio, de ellas seis en la iglesia y ocho en la celda.

El hermano cartujo (cartujo sin ordenar) dedica siete horas cada día a los trabajos o bien oficios manuales, que se llaman obediencias. El reparto del trabajo lo hace el procurador. Como no tienen tanto tiempo para los oficios como los progenitores, están dispensados para ciertos de ellos. Todos y cada uno de los hermanos hacen todos los años un retiro de ocho días en sus celdas.

 

La alimentación

Los cartujos no comen carne. En Adviento y Cuaresma prescinden asimismo de los comestibles lácteos. Una vez por semana, por norma general cada viernes, toman solo pan y agua. Desde el catorce de septiembre hasta la pascua, hacen una comida diaria, más un panecito para cenar. El resto del año tienen 2 comidas al día, una a media mañana y otra por la tarde.

El silencio se considera esencial para conseguir la contemplación. De ahí que, la palabra se emplea únicamente en el canto o bien en lo rigurosamente preciso para hacer las labores rutinarias. No obstante, como compensación, cada domingo hay un recreo que dura de una hora a hora y media, y todos los lunes un camino de 3 horas fuera del monasterio, a lo largo del como se puede charlar con libertad. Una vez por año, toda la comunidad goza del llamado «gran paseo», que dura todo el día.

En los monasterios no hay periódicos, radio ni T.V.. Solo el prior puede leer noticias, que en el caso de máxima importancia, a su criterio, puede comunicar a los frailes.

La ceremonia de los cartujos está basada en la escrita por San Bruno y sus compañeros, la que se distingue por una enorme simplicidad y sobriedad. Esta ceremonia incluye muchos tiempos de silencio, ningún instrumento, aunque está informada con el canto cartujano, similar al canto gregoriano, mas más parco.

La pureza del canto cartujano se ha conservado celosamente a lo largo de siglos. Más lento que el benedictino, de tonos menos agudos, y menos melismático, se considera como más de manera profunda espiritual por quienes han escuchado los dos.

Pintura del claustro cartujo del monasterio de santa María de las Grutas, Sevilla por Francisco de Zurbarán. La escena muestra a Hugo de Grenoble en un monasterio cartujo.

Para entrar a un monasterio cartujo se aconseja pensar sobre la vocación que ha de ser orientada a un fuerte deseo a la oración. Cualquiera que se sienta atraído por la vida cartujana, puede hacer una experiencia para revisar su vocación: para esto debe contactar con el prior de una cartuja. A todo aspirante serio se le va a invitar a pasar unos días en la hospedería del monasterio para conocer un tanto la vida de cartujo. Se entrevistará con el prior y con el profesor de novicios, quienes van a estudiar la conveniencia de admitirle a prueba como postulante. La destreza para la orden cartujana se determina, no solo por la espiritualidad del aspirante, sino más bien asimismo por su salud y equilibrio mental. La tendencia actual es que los aspirantes sean examinados por un siquiatra, para asegurarse de que no hay desviaciones religiosas, ni ocultas obsesiones en el subconsciente, que podrían aparecer más adelante.

La vocación de alguien que quiere ser cartujo no es moco de pavo, puesto que el contacto con ellos es limitado, puesto que se han separado del planeta.

 

Formación en la vida de cartujo

  • Postulantado. De 3 meses a 1 año.
  • Noviciado. Incluye la toma de hábito y dura dos años
  • Votos temporales por tres años.
  • Renovación de votos por dos años
  • Votos y profesión solemne...

 

Características para ser aceptado como cartujo

  • Tener más de diecinueve años y menos de cuarenta y cinco para ser fraile converso, más de cuarenta y cinco para ser hermano donado.
  • Tener el deseo de buscar a Dios.
  • Tener inclinación a vivir en soledad para Dios por motivos sobrenaturales.
  • Gozar de buena salud y equilibrio mental.
  • Estar libre de compromisos familiares y económicos.
  • Tener destreza para el estudio (frailes sacerdotes).

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