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ıllı Orden de San Benito

salud  ıllı Orden de San Benito 


La Orden de San Benito (en latín: Ordo Sancti Benedicti) (OSB) es una orden religiosa, perteneciente a la Iglesia católica, dedicada a la contemplación, fundada por Benito de Nursia, dictada por este a inicios del siglo VI para la abadía de Montecassino.

Orden de San BenitoCoat of Arms of the Order of Saint Benedict (simple).svg

Gracias a la expansión del monacato benedictino y sus diferentes reformas a través del tiempo, se pude decir que Benito de Nursia contribuyó de manera decidida a la evangelización cristiana de Europa. Razón por la que, la Iglesia católica lo ha declarado patrón de Europa. Entre las primordiales reformas, de la llamada Orden de San Benito, se hallan los de la rama de Cluny y la de Císter.

Luego de la Reforma protestante, al interno de las iglesias surgidas de ella, el monacato fue derogado, no obstante, un nuevo movimiento de retorno a las fuentes ha tolerado que se recupere la herencia benedictina en ellas. Es desde el siglo XIX que se restituye la Orden benedictina en la Iglesia anglicana y después en otras iglesias tradicionales de la Reforma.

Los monasterios benedictinos son autónomos, cada uno de ellos tiene su abad, y se reagrupan en diferentes ramas o bien federaciones. No obstante, si bien sin perder su autonomía, existe desde mil ochocientos noventa y tres una Confederación Benedictina, cuya función es sostener la comunión entre los diferentes monasterios autónomos, federaciones y también institutos religiosos que prosiguen la Regla de San Benito.

San Benito de Nursia (c. 480-quinientos cuarenta y tres), de un detalle del fresco de Fra Angelico, Basílica de San Marco, Florencia (c. mil cuatrocientos-mil cuatrocientos cincuenta y cinco).

El origen de la Orden benedictina se halla en las fundaciones hechas por Benito de Nursia en la localidad de Subiaco. Allá brotaron los primeros 12 monasterios propiamente benedictinos, dirigidos cada uno de ellos por un propio abad, el que tenía a su cargo su iglesia para la recitación del oficio ritual en comunidad. A la cabeza de los 12 cenobios se hallaba Benito, quien además de esto se ocupaba de la capacitación de los futuros frailes. Después, se crearon los monasterios de Montecasino y de Terracina, los dos autónomos de los surgidos en Subiaco. Al fallecer Benito, en quinientos cuarenta y siete, deja catorce monasterios masculinos y uno femenino en Piumarola, donde se supone radicaba su hermana Escolástica.

Abadía de Cluny, Francia.El monasterio benedictino de San Cugat del Vallés.

Durante el trascurso de su historia, la Orden de San Benito ha sufrido numerosas reformas, debido a la ocasional decadencia de la disciplina dentro de los monasterios. La primera reforma esencial fue la hecha por Odón de Cluny en el siglo X; esta reforma, llamada cluniacense (nombre procedente de Cluny, sitio de Francia donde se creó el primer monasterio de esta reforma, en el que Odón fue el segundo abad), llegó a tener un enorme influjo, hasta el punto que a lo largo de una gran parte de la Edad Media casi todos los monasterios benedictinos estaban bajo el dominio de Cluny.

Los cluniacenses adquirieron gran poder económico y político, y los abades más esenciales llegaron a ser parte de las cortes imperiales y papales. Múltiples pontífices romanos fueron benedictinos procedentes de los monasterios cluniacenses (Alejandro II, mil sesenta y uno-73; san Gregorio VII, mil setenta y tres-85; santo Víctor III, mil ochenta y seis-87; santo Urbano II, mil ochenta y ocho-99; Pascual II, mil noventa y nueve-1118; Gelasio II, mil ciento dieciocho-19; y un largo etc.).

Tanto poder adquirido llevó a la decadencia de la reforma cluniacense, que halló una esencial contraparte en la reforma cisterciense, palabra procedente de Císter (Cîteaux en idioma francés), sitio de Francia donde se estableció el primer monasterio de esta reforma. Roberto de Molesmes, Alberico y Esteban Harding fueron los creadores de la Abadía de Císter en mil noventa y ocho. Procuraban separarse del estilo cluniacense, que había caído en la indisciplina y el relajamiento de la vida monástica. El objetivo principal de los creadores de Císter fue imponer la práctica rigurosa de la Regla de San Benito y el regreso a la vida contemplativa.

El primordial impulsor de esta reforma fue Bernardo de Claraval (mil noventa-mil ciento cincuenta y tres), acólito de los creadores de Cîteaux, quien habiendo ingresado allá cara el año de mil ciento ocho. Se le encargó la fundación de la Abadía de Claraval (Clairvaux, en francés), de la que fue abad a lo largo de unos treinta y ocho años, hasta su muerte. Bernardo de Claraval se transformó en el primordial consejero de los papas, y múltiples de sus frailes llegaron del mismo modo a ocupar la Sede Pontificia. Bernardo predicó asimismo la Segunda Cruzada. Al fallecer había fundado sesenta y ocho monasterios de su orden.

La reforma cisterciense sobrevive hasta el día de hoy como orden benedictina independiente, dividida del mismo modo en 2 ramas: la Orden del Císter (O bien. Cist.) y la Orden Cisterciense de la Angosta Observancia (OCSO), asimismo conocidos como Trapenses. Se les llama asimismo «benedictinos blancos», debido al color de su hábito, en contraposición a el resto frailes de la Orden de San Benito, a quienes tiene por nombre «benedictinos negros».

Durante la Edad Media brotaron otras reformas esenciales de la Orden Benedictina.

 

  • La de Romualdo (fl. mil veintisiete), quien dio comienzo a la reforma camaldulense.Esta reforma sobrevive hasta el día de hoy en 2 ramas: la primera es parte integrante de Confederación Benedictina (benedictinos negros); la segunda es independiente, mas se rige del mismo modo por la Regla de San Benito.
  • Otra reforma esencial fue la emprendida por Juan Gualberto (fl. mil setenta y tres), quien creó los Benedictinos de Val Umbrosa, por el sitio en Italia en que se edificó el primer monasterio de esta reforma; es del mismo modo en la actualidad una congregación de la Confederación Benedictina.
  • La reforma de Silvestre (mil ciento setenta y siete-mil doscientos sesenta y siete), creador de los Benedictinos de Montefano, que sobrevive asimismo el día de hoy como congregación asociada a la Confederación Benedictina.
  • La reforma de Bernardo Tolomei (mil doscientos setenta y dos-mil trescientos cuarenta y ocho), que dio origen a los Benedictinos de Monte Oliveto, el día de hoy asimismo parte miembro de la Confederación Benedictina.

Después de agitados periodos de la historia, como la Reforma en Alemania y los Países Bajos, la expulsión o bien ejecución de religiosos católicos por Enrique VIII en Inglaterra o bien, mucho después, del periodo revolucionario en Francia, como asimismo la decadencia de la disciplina en los monasterios, llevó a que se diezmara la población de frailes. Tras la Revolución francesa y desde mil ochocientos treinta y tres, Dom Prosper Guéranger hizo renacer la orden benedictina en Solesmes, Francia.

L'Abadía de Montecasino, donde Benito de Nursia estableció su primer monasterio alrededor del año 529Monasterio de santo Domingo de Silos,en la provincia de Burgos, España.Abadía benedictina del Val de los Caídos.Monasterio de Montserrat, vista desde la roca de Sant Jaume.

Los monasterios benedictinos están siempre y en todo momento dirigidos por un superior que, en dependencia de la categoría del monasterio, puede llamarse prior o bien abad; este es elegido por el resto de la comunidad. El ritmo de vida benedictino tiene como eje primordial el Oficio Divino, asimismo llamado Ceremonia de las Horas, que se reza 7 veces al día, tal y como San Benito lo ordenó. Así como la intensa vida de oración en todos y cada monasterio, se trabaja duramente en distintas actividades manuales, agrícolas, etcétera, para el sustento y el autoabastecimiento de la comunidad.

A nivel internacional, la primordial organización de la Orden es la Confederación Benedictina, un cuerpo establecido el doce de julio de mil ochocientos noventa y tres por el papa León XIII con el breve Summum semper, cuya cabeza es famosa como abad primado.

Esta organización está dividida por su parte, en congregaciones o bien federaciones. Los miembros de cada congregación pueden añadir a sus nombres las iniciales "OSB". Las primordiales congregaciones, con sus respectivas datas de origen, son: la casinense de Subiaco (mil ochocientos setenta y dos), inglesa (mil trescientos treinta y seis), húngara (mil quinientos catorce), suiza (mil seiscientos dos), austriaca (mil seiscientos veinticinco), bávara (mil seiscientos ochenta y cuatro), brasileira (mil ochocientos veintisiete), la de Solesmes (mil ochocientos treinta y siete), americano-casinense (mil ochocientos cincuenta y cinco), beuronense (mil ochocientos setenta y tres), helvético-americana (mil ochocientos ochenta y uno), la de santa Odilia (mil ochocientos ochenta y cuatro), la de la Anunciación (mil novecientos veinte), la eslava de San Adalberto (mil novecientos cuarenta y cinco), la olivetana (mil trescientos diecinueve), la camaldulense (novecientos ochenta), vallombrosana (mil treinta y seis), silvestrina (mil doscientos treinta y uno) y la del Cono Sur (mil novecientos setenta y seis).

Al interior de cada congregación o bien federación se hallan asimismo abundante monasterios, independientes o bien confederados, y también institutos religiosos y conjuntos de oblatos que se han agregado mediante estas, a la enorme Confederación Benedictina.

Actualmente, la Orden está extendida por todo el planeta, con monasterios masculinos y femeninos. En dos mil dieciseis, conforme el Anuario Pontificio, había en el planeta seis mil ochocientos sesenta y cinco benedictinos, de los que tres mil quinientos ochenta y siete (el cincuenta y 2 con ocho por ciento ) habían sido ordenados presbíteros; aparte de atender trescientos cincuenta parroquias.

Monasterios benedictinos en España

  • Monasterio de santo Domingo de Silos, en el ayuntamiento de santo Domingo de Silos, en la provincia de Burgos, comunidad autónoma de Castilla y León,
  • Monasterio de santa María de El Paular, en el ayuntamiento de Rascafría (Comunidad de la villa de Madrid).
  • Monasterio de Valvanera, en el ayuntamiento de Anguiano (La Rioja (España)).
  • Abadía del Val de los Caídos, en el ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial (Comunidad de la capital de España).
  • Monasterio de Montserrat, en la Montaña de Montserrat, Cataluña.
  • Monasterio de Leyre, en Navarra.
  • Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, en la urbe de la capital de España.
  • Monasterio de Poblet, en el ayuntamiento de Vimbodí, Cataluña.
  • San Lorenzo de Munt, en la Montaña de San Lorenzo de Munt, Cataluña.
  • Monasterio de San Cugat del Vallés, en la Urbe de Sant Cugat del Vallés, Cataluña.
  • Monasterio de San Julián de Samos en el ayuntamiento de Samos de la provincia de Lugo.
  • Monasterio de San Salvador del Monte Irago, en el ayuntamiento de Rabanal del Camino en la provincia de León.

Regla de San Benito

Benito de Nursia escribió una regla de vida a inicios del siglo VI destinada a los frailes de los monasterios fundados por él, no obstante parece que las cenobios de Subiaco no estuvieron conforme con dichas leyes con lo que conspiraron contra el creador. Benito se trasladó entonces a Montecassino, donde pudo dar inicio a un nuevo monasterio presto a continuar su regla.

El documento se compone de setenta y tres episodios. El primordial orden es el ora et labora, con una incisiva organización horaria. Sin olvidarse de la relevancia del reposo. Conque de las veinticuatro horas del día, Benito regula que 8 deben dedicarse al trabajo manual, 8 a la oración, en especial al rezo del oficio divino, y 8 al reposo de los frailes. En la medida que se fue expandiendo el monacato benedictino, la Regla de san Benito se fue imponiendo sobre el resto reglas monásticas existentes. Merced a la reforma de Benito de Aniane, en el imperio carolingio, no se dejó otra regla de vida monástica que esta.

 

Medalla de San Benito

Es una medalla cristiana que contiene símbolos y textos relacionados con la vida de Benito de Nursia, usados por los cristianos católicos, anglicanos, luteranos, metodistas y ortodoxos occidentales, que pertenecen a la tradición benedictina, singularmente empleada por los oblatos de la Orden de San Benito.

Se ignora precisamente el origen de la medalla, si bien se sabe con certidumbre que su aparición en tradición benedictina es tardía. La parte frontal del crucifijo se remonta al siglo XI y diríase que el papa León IX la había utilizado; al paso que la el dorso, que lleva la fórmula Vade retro Satana resale al siglo XV. Su empleo se extendió a toda la cristiandad singularmente a lo largo del pontificado de Benedicto XIV.

En la Edad Media los frailes benedictinos llevaban camisa de lana y escapulario. El hábito o bien vestidura superior es negro, con lo que el pueblo los llamó los frailes negros, en oposición a los cistercienses, que llevan túnica blanca y escapulario negro, llamados los frailes blancos.

Así asimismo existen frailes que utilizan el hábito blanco no por contraposición sino más bien por inspiración tal es el caso de los frailes benedictinos olivetanos conforme cuenta la tradición la Muy santa Virgen le ofreció el habito blanco y la regla de San Benito a su creador Bernardo Tolomei. Hay asimismo otras congregaciones que conjugan el hábito blanco con el escapulario negro.

Siguiendo el ejemplo y la inspiración de Benito de Nursia, diferentes creadores de órdenes religiosas han basado la normativa de sus monasterios en la Regla dejada por él, cuyo principio esencial es Ora et labora, o sea, Oración y Trabajo. Este legado no se agota en el monacato benedictino de la Iglesia católica, sino asimismo ha inspirado movimientos monásticos en las Iglesias rehabilitadas y en los monasterios ortodoxos occidentales. Aun, al interno de la Iglesia católica, aparte de las congregaciones de la confederación, son abundantes los institutos religiosos (órdenes y congregaciones) masculinos y femeninos, que toman de la legislación y espiritualidad benedictina.


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